"A menudo resulta trágico ver qué aguda penetración pone una persona en estropear su propia vida y la de los demás, sin poder percibir por nada del mundo cómo toda esa tragedia proviene de ella misma y ella misma la realimenta y mantiene de modo continuo. Su conciencia por cierto no lo hace, pues se lamenta y maldice de un mundo traicionero, que se le retira a una distancia cada vez más lejana. Más bien, es un factor inconsciente el que teje esas ilusiones que se velan a sí mismas, y velan al mundo...."
CARL GUSTAV JUNG, en AION. Contribución a los Simbolismos del Sí-mismo

